En el Reino de Elgrand, la hija de cierto conde era conocida. Cautivando a hombres y mujeres de todas las edades con su hermoso aspecto, hizo lo que le dio la gana. No le tenía perdón a aquellos que la desafiaban, aplastándolos a fondo y causando la desgracia para multitudes de personas simplemente por diversión. Hermosa y cruel, con espinas afiladas, ella era la “Rosa de Hielo”. —Eh, ¿de quién trata esta historia?…